El entrevistador formará la primera impresión del candidato, inicialmente, por su apariencia, elegancia y modos de actuar, antes de que diga una sola palabra.

Por ello para presentarse a una entrevista de trabajo y tener  éxito, aunque siempre depende del tipo de empresa, conviene conocer unos conceptos básicos respecto al vestuario y pulcritud.

  • Cuida tu higiene personal, además de ir bien afeitado o con la barba bien arreglada, bien peinado y con uñas limpias y cuidadas.
  • No uses perfumes llamativos.
  • Utiliza ropa discreta, limpia y bien planchada.
  • No lleves nada que distraiga la atención del que te entrevista.
  • No vistas a tu manera, vístete para el cargo al que aspiras.
  • Si no sueles usar traje, practica previamente para no sentirte incómodo en la entrevista, para que no parezca un vestuario que no encaja con tu forma de vestir habitual, y destaques gestos que lo demuestren como aflojarse la corbata o estirar las mangas.
  • Si es una empresa que destaque por ser vanguardista o informal, ve en sintonía,  puedes asistir con ropa informal aunque discreta.

Una presentación clásica para no fallar podría ser:

Un traje de corte clásico y preferentemente de color gris, azul oscuro o marrón con una buena camisa en color claro. La corbata, también lisa o con pequeños detalles o estampados. Los zapatos discretos en color oscuro, combinando con el traje, y los calcetines deben hacer juego con los zapatos o los pantalones, lo mejor son los “ejecutivos”, en colores oscuros como negro o azul marino. Recuerda llevar  complementos de moda sobrios y sólo los indispensables.

Siguiendo estos consejos y actuando con naturalidad, actitud respetuosa, positiva, optimista y segura, estás ayudando a que quién te va a entrevistar tenga una predisposición más positiva hacia a ti.

A partir de ahí te queda demostrar tus conocimientos y experiencia para desempeñar el puesto de trabajo al que aspiras.

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